junio 2026
El movimiento del Orgullo LGBTQ+ en Guatemala nace de una historia de tragedia y resistencia. En 1997, el asesinato de la mujer trans María Conchita Alonso en la Ciudad de Guatemala provocó la primera marcha informal el 11 de octubre: 24 amigas caminaron desde su funeral hasta el Parque Central para exigir visibilidad y justicia. Este acto encendió una llama que creció pese al conservadurismo arraigado, impulsado por la Iglesia Católica y grupos evangélicos.
La primera marcha oficial de Orgullo se realizó el 25 de junio de 2000, con unos 200 activistas que partieron del nightclub La Bodeguita del Centro hacia el Palacio Nacional de la Cultura y terminaron en Pandora’s Box, donde inauguraron una placa en memoria de Conchita. El lema 'Por el respeto a la diversidad' resonó en las calles. Hoy, el Desfile de la Diversidad Sexual e Identidad de Género, conocido como Orgullo Guatemala, es el evento anual más grande de Centroamérica, atrayendo miles a la capital. Hitos incluyen la participación debut de Otrans-Reinas de la Noche en 2004 y la marcha de 2006 en negro, en duelo por una ola de asesinatos contra la comunidad.
Legalmente, las relaciones entre personas del mismo sexo son permitidas desde 1871, pero la realidad es violenta: más de 20 homicidios selectivos al año quedan impunes. El Orgullo 2023 fue un estallido de colores, brillos, música y juventud, gritando 'Existimos y resistimos con dignidad'. Familias, estudiantes y aliados de Honduras y El Salvador ondean banderas de todas las identidades. En medio de turbulencias políticas que avivan narrativas anti-LGBTQ+, hay avances: la diputada lesbiana Sandra Morán impulsa leyes antidiscriminatorias, y fallos de la Corte Interamericana abren camino a la igualdad matrimonial. El Orgullo guatemalteco fusiona celebración con demandas urgentes por derechos en un entorno hostil.