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Los disturbios de Stonewall: Cómo empezó todo

Los disturbios de Stonewall: Cómo empezó todo
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El 28 de junio de 1969, una redada policial en el Stonewall Inn de Nueva York desató seis días de protestas y encendió el movimiento moderno por los derechos LGBTQ+.

En las primeras horas del 28 de junio de 1969, la policía irrumpió en el Stonewall Inn, un pequeño bar de la calle Christopher, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Las redadas en locales gais eran rutina en aquella época. Esa madrugada no lo fue. La gente que solía dispersarse en silencio se quedó, plantó cara y convirtió una redada más en el chispazo que encendió el movimiento moderno por los derechos LGBTQ+.

Cómo se vivía antes de Stonewall

Para medir lo que ocurrió aquella noche conviene recordar cómo era la vida de las personas LGBTQ+ en el Estados Unidos de los años sesenta. La homosexualidad figuraba en los manuales médicos como un trastorno mental. Un hombre gay o una mujer lesbiana podía ser arrestado, despedido, expulsado de su vivienda o internado contra su voluntad. Hasta vestir ropa que no correspondiera al sexo asignado al nacer servía de excusa para una detención.

Los pocos sitios donde la comunidad podía reunirse vivían en la ilegalidad. Servir alcohol a clientes abiertamente homosexuales bastaba para que un local perdiera la licencia, así que muchos de esos bares acababan en manos del crimen organizado. El Stonewall Inn no era una excepción: pertenecía a la familia Genovese, que en 1966 lo reconvirtió en bar gay con una inversión mínima. Funcionaba sin licencia para vender alcohol, sin agua corriente real tras la barra y sin salidas de emergencia. Cada semana, un policía pasaba a recoger el sobre con el soborno que mantenía el negocio abierto.

La noche del 28 de junio de 1969

El Stonewall Inn era refugio de quienes tenían menos sitios donde ir: jóvenes sin hogar, drag queens, personas trans y muchas personas racializadas. Cuando los agentes entraron poco después de medianoche, al frente iba el inspector adjunto Seymour Pine. Al principio todo siguió el guion conocido: revisar identificaciones, separar a la gente, preparar los arrestos.

Esa noche faltó el aviso previo que la policía corrupta solía dar a los locales de la mafia, y el ambiente se torció enseguida. Quienes salían del bar no se marcharon. Se quedaron fuera, en la acera. Empezó a juntarse gente. La tensión se desbordó cuando los agentes empezaron a emplear la fuerza contra los clientes, en particular contra una mujer lesbiana a la que golpearon en la cabeza mientras la metían a empujones en un furgón policial.

A partir de ahí, la multitud reaccionó. Volaron monedas, botellas y todo lo que se tenía a mano. Los agentes, superados, se atrincheraron dentro del propio bar y pidieron refuerzos. Para entonces los manifestantes ya se contaban por cientos y se negaron a retirarse. Los enfrentamientos en la calle se prolongaron durante horas.

Seis días que no terminaron al amanecer

Lo de Stonewall no se apagó con la primera noche. Durante casi una semana, la gente volvió a la calle Christopher, cada vez más numerosa y más organizada. Se repartieron octavillas, se pintaron consignas y la energía de la revuelta se contagió por el resto de Greenwich Village.

Conviene matizar una idea repetida: Stonewall no fue la primera vez que personas LGBTQ+ plantaron cara a la persecución. Hubo protestas anteriores en otras ciudades. Lo que cambió fue la escala y, sobre todo, lo que vino después. Aquellas noches funcionaron como detonante de una manera nueva de organizarse y reclamar derechos sin pedir perdón por existir.

De la revuelta a la primera marcha

En cuestión de meses nacieron grupos que cambiarían el activismo, como el Gay Liberation Front y la Gay Activists Alliance. La idea de conmemorar lo sucedido cuajó rápido. El 28 de junio de 1970, exactamente un año después, se celebró en Nueva York el Christopher Street Liberation Day: una marcha que partió de Greenwich Village, junto al Stonewall Inn, y avanzó hasta Central Park. Ese mismo día hubo movilizaciones en Los Ángeles, San Francisco y Chicago.

De aquella primera marcha desciende, de forma bastante directa, lo que hoy conocemos como Orgullo. Si quieres entender cómo aquel acto puntual se transformó en un fenómeno global, te puede interesar leer qué es exactamente una marcha del Orgullo y repasar después las celebraciones del Orgullo más multitudinarias del mundo. Cada cita anual de junio, en cualquier ciudad, lleva dentro el eco de aquella madrugada.

El legado, dentro y fuera de Estados Unidos

En 2016, la zona que rodea el Stonewall Inn fue declarada Monumento Nacional Stonewall, el primer monumento nacional estadounidense dedicado a los derechos LGBTQ+. Tres años después, en 2019, durante el cincuenta aniversario de la revuelta, el comisario de la policía de Nueva York pidió disculpas públicas por la actuación de aquella noche y reconoció que las leyes aplicadas eran discriminatorias y opresivas.

Los nombres ligados a Stonewall —Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera, Stormé DeLarverie y muchas personas anónimas— recuerdan que el avance suele empezar por quienes tienen menos que perder y más valor para actuar. Esa historia no es solo estadounidense. Sigue marcando el calendario de derechos en otras partes del mundo, incluidas las luchas por los derechos LGBTQ+ en España y Latinoamérica y el largo camino hacia el matrimonio igualitario. Si te apetece ver cómo se vive hoy esa herencia, puedes consultar el calendario del Orgullo en todo el mundo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo y dónde ocurrieron los disturbios de Stonewall?

Empezaron en la madrugada del 28 de junio de 1969 en el Stonewall Inn, un bar de la calle Christopher, en el barrio de Greenwich Village de Nueva York. Las protestas se prolongaron durante casi seis días. Aquel lugar se convirtió en uno de los puntos de referencia de la historia LGBTQ+.

¿Por qué la policía hacía redadas en el Stonewall Inn?

En los años sesenta servir alcohol a personas abiertamente homosexuales podía costarle la licencia a un local, así que estos bares operaban en la ilegalidad. El Stonewall Inn pertenecía a la familia Genovese y funcionaba sin licencia. Las redadas policiales en estos sitios eran frecuentes y solían terminar en arrestos y humillaciones.

¿Qué hizo diferente a la noche de Stonewall?

Lo habitual era que la gente se dispersara en silencio tras una redada. Esa madrugada los clientes se quedaron fuera y se enfrentaron a la policía cuando vieron que actuaba con violencia. La multitud creció hasta los cientos de personas y obligó a los agentes a atrincherarse dentro del propio bar.

¿Stonewall fue la primera protesta LGBTQ+ de la historia?

No. Hubo actos de resistencia anteriores en otras ciudades estadounidenses. Lo que distingue a Stonewall es su escala y, sobre todo, la organización que surgió después, con grupos como el Gay Liberation Front y la primera marcha del Orgullo un año más tarde.

¿Qué relación hay entre Stonewall y el Orgullo actual?

El 28 de junio de 1970, un año después de la revuelta, se celebró en Nueva York el Christopher Street Liberation Day, la primera marcha conmemorativa. Ese mismo día hubo movilizaciones en Los Ángeles, San Francisco y Chicago. De ahí desciende la tradición de celebrar el Orgullo cada junio en todo el mundo.

¿Quiénes fueron figuras clave de los disturbios?

Entre las personas asociadas a Stonewall destacan Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera y Stormé DeLarverie, junto a muchas otras cuyos nombres no quedaron registrados. Buena parte eran personas trans, drag queens, jóvenes sin hogar y personas racializadas, es decir, los sectores más marginados de la comunidad.

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