junio 2026
El movimiento del Orgullo LGBTQ+ en Bulgaria ha enfrentado obstáculos constantes, convirtiendo sus marchas en actos de valentía y visibilidad. La homosexualidad se despenalizó en 1968, pero las protecciones reales llegaron con las negociaciones de adhesión a la UE, adaptando el marco legal a estándares europeos. La primera marcha del Orgullo en Sofía en 2008 reunió a un grupo reducido pero firme, marcado por enfrentamientos violentos con nacionalistas y defensores de la Iglesia Ortodoxa, quienes la tildaron de provocación.
En años posteriores, las amenazas persistieron: en 2014, grupos ultraderechistas como Ataka bloquearon la ruta, obligando a un desvío bajo estricta vigilancia policial. Incidentes como lanzamientos de piedras contra participantes y discursos que equiparan la homosexualidad con la pedofilia han lastrado los eventos, reduciendo la asistencia desde récords como el de 2021 por motivos de seguridad. Los organizadores reclaman solidaridad europea, recordando las obligaciones de Bulgaria como Estado miembro.
Las celebraciones principales se concentran en Sofía, epicentro de una comunidad modesta pero tenaz, también visible en Varna. Hitos legales incluyen la equiparación de la edad de consentimiento a 14 años en 2006. Sin embargo, retrocesos recientes como la ley anti-LGBTQ en escuelas, que prohíbe contenidos sobre orientaciones no tradicionales, revelan la hostilidad de políticos conservadores, nacionalistas e Iglesia.
A pesar de todo, los Orgullos continúan anualmente, atrayendo atención global. ONGs como BGO Gemini, fundada en 1992, impulsan la defensa y educación. La situación actual es un tira y afloja: mayor conciencia choca con reacciones populistas, pero cada marcha fortalece el avance hacia la igualdad en un país en transición entre Oriente y Occidente.