Desde 1993, los Dyke March recorren ciudades de todo el mundo sin permiso municipal, sin patrocinadores ni carrozas. Así nació una marcha organizada por y para lesbianas que se ha convertido en una de las tradiciones más duraderas del Orgullo.
Una marcha que nunca pidió permiso
La tarde del 24 de abril de 1993, un grupo de activistas repartió en Washington D. C. unos 8.000 folletos con una instrucción sencilla: quedar en Dupont Circle a las cinco de la tarde y marchar hasta la Casa Blanca. Se presentaron más de 20.000 mujeres, muchas más de las que nadie había previsto. Aquella marcha, celebrada un día antes de la gran manifestación nacional por la igualdad LGBT, se convirtió en el primer Dyke March de la historia.
El grupo organizador, las Lesbian Avengers, decidió no pedir permiso municipal. No fue un descuido. Un Dyke March debía distinguirse de un desfile del Orgullo autorizado y coreografiado: más cerca de la protesta que de la celebración.
Por qué las lesbianas necesitaban su propia marcha
Las Lesbian Avengers se fundaron en 1992, impulsadas por seis activistas de Nueva York que querían un grupo de acción directa explícitamente lésbico. Su malestar tenía dos frentes: la exclusión por parte de la sociedad heterosexual y un movimiento por los derechos LGBT donde las causas y la visibilidad lésbicas quedaban con frecuencia en segundo plano frente a las prioridades de los hombres gais. Como ese patrón se repetía dentro del propio movimiento, las Avengers construyeron algo propio: un evento organizado por y para lesbianas, al margen de las estructuras que dirigían el Orgullo convencional.
Dos meses después, el 26 de junio de 1993, el grupo organizó el primer Dyke March de Nueva York, programado a propósito la noche anterior a la marcha oficial del Orgullo. Ese mismo año surgieron marchas independientes en San Francisco y Atlanta. En pocos años, el formato se había extendido a ciudades de todo el mundo.
Lo que sigue distinguiendo a un Dyke March
Un Dyke March suele prescindir de tres cosas habituales en un gran desfile del Orgullo: permiso municipal, patrocinadores corporativos y carrozas elaboradas. El Dyke March de Nueva York sigue celebrándose hoy sin permiso de desfile. Sus organizadoras lo describen como una continuación deliberada de la idea fundacional, no como un descuido. El de San Francisco sigue un patrón parecido: recorre Dolores Park y el Castro, siempre separado de la fiesta oficial y patrocinada del Orgullo en la ciudad.
Nada de esto es una reliquia de los años noventa.
El Dyke March de San Diego volvió en 2026 tras una pausa, en forma de marcha deliberadamente sencilla: sin cortes de calle ni trámites de permiso, con la idea explícita de acercarse otra vez a la versión más de base del origen: presencia y visibilidad antes que infraestructura y papeleo.
Un nombre recuperado a propósito
Hasta el nombre lleva su propia política. Durante décadas, «dyke» fue un insulto contra las lesbianas antes de que las Avengers y las marchas que impulsaron lo recuperaran como una etiqueta propia y reivindicada, más directa y confrontativa que el término más neutro de «Orgullo».
Para las fundadoras, esto nunca fue solo cuestión de sumarse junto a hombres gais, personas bisexuales y personas trans. Se trataba de autonomía política: marcar su propia agenda, reclamar su propio espacio, sin depender de la aprobación de un movimiento más amplio a menudo dominado por hombres gais. Que los Dyke March sigan celebrándose junto a los grandes fines de semana del Orgullo, pero por separado, es ese principio llevado a la práctica.
Treinta años después, la marcha continúa
Más de treinta años después de aquella primera marcha en Washington, los Dyke March se celebran en ciudades de todo el mundo: de Nueva York y San Francisco a Berlín, Londres y Estocolmo. Ciudad de México acogió el primer Dyke March latinoamericano en 2003, y desde entonces el formato se ha replicado en otras ciudades de la región. Los detalles cambian según el lugar, pero la idea central sigue intacta: un evento autoorganizado y sin permiso, construido sobre la premisa de que la visibilidad no debería esperar el visto bueno de nadie más.
Preguntas frecuentes
Última revisión: 25. agosto 2026